El pulso de la Costa da Morte Los ayuntamientos de Carbana y Cee celebraron en el día de ayer sendos actos oficiales para homenajear a los niños saharauis y sus familias de acogida
09 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tengo que reconocer que la imagen de las niñas saharahuis firmando en el libro de honor del Concello de Cabana me ha hecho soltar la lagrimita. El alcalde de la villa, José Muíño , consideró oportuno que las dos jóvenes que pasan el verano acogidas por familias cabanesas dejasen escrito su nombre en el documento más honorífico del Ayuntamiento. Así, Manaha y Ejueta, esos son sus nombres, escribieron unas líneas ante la atenta mirada del regidor. Manaha pasa el verano en Nantón, mientras que Ejueta descansa en Cundíns. En Cee, la edil de Servizos Sociais del Ayuntamiento, Zaira Rodríguez, ofreció una recepción oficial en el salón de plenos a los diez niños saharauis que permanecerán en la villa. Los jóvenes estuvieron acompañados por sus familias de acogida y también fueron saludados por el alcalde, José Antonio Domínguez. El alcalde de A Laracha, José Manuel López Varela, lamentó ayer en Radio Voz que los asesores de José Luis Rodríguez Zapatero no se acordasen de invitarle a la reunión del presidente del gobierno con los alcaldes de la Costa da Morte. El regidor no entiende cómo se les ha podido pasar por alto A Laracha, sobre todo teniendo en cuenta que el puerto de Caión tuvo un especial protagonismo durante la crisis del Prestige. Quizá los encargados de protocolo de Zapatero deberían informarse de qué municipios forman parte de la Costa da Morte. Son muchas las necesidades de esta esquina del mapa. Algunas, como la construcción de una autovía entre Carballo y el sur de la comarca de Fisterra, fueron peticiones de los alcaldes. Otras, como la excensión fiscal del pago de impuestos fueron formuladas por emprendedores como el laxense José Manuel Pato. Los jugadores del equipo de fútbol de Baio celebraron recientemente una cena en el restaurante Las Cadenas. La plantilla, acompañados por su presidente, Faustino Espasandín, y el entrenador, José María Rivadulla, disfrutaron de una animada fiesta invitados por José María Carou, el propietario del restaurante baiés.