En directo | Reapertura del puente de Ponteceso Dos días antes del plazo inicial, los vehículos volvieron a cruzar el viaducto sobre?el río Anllóns, aunque hasta que acaben las obras sólo habrá un carril
25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No hubo champán, ni canapés, ni música de gaiteiros y charangas, ni corte de cinta oficial, pero había alegría, mucha alegría. Ponteceso recuperó ayer su movimiento habitual cuando un poco después de las cinco y media la tarde, y dos días antes de lo previsto, el puente sobre el río Anllóns volvió a ser abierto al tráfico después de dos meses cerrado. A la entrada del municipio las señales indicando el desvío provisional habían?desaparecido -fueron retiradas a las tres de la tarde, lo que provocó que algún que otro conductor tuviese que dar la vuelta al llegar al puente- y los coches continuaban seguros hacia el viaducto.?Y allí estaba: abierto al tráfico. Un carril sólo, eso sí, ya que durante cinco semanas más -si esta vez también se cumplen los plazos- continuarán los trabajos de reforma. Un semáforo portátil regulaba el discurrir de coches a un lado y otro del puente, ya que, de momento, sólo se ha habilitado un carril para ambos sentidos. Esta circunstancia generó un concierto de pitidos cuando algún que otro listillo con poca paciencia y mucha prisa-que los hay- intentó cruzar el viaducto con el semáforo en rojo. Y provocó el caos, ya que la cola en el sentido contrario era incapaz de dar marcha atrás. La situación se agravó por el hecho de que del lado de Cabana todavía había coches aparcados en las cunetas -y alguno casi en medio de la carretera-, pero se solucionó cuando un espontáneo decidió dirigir el tráfico. Media docena de vecinos que curioseaban del lado pontecesán no daban crédito. «Caray, jamás pensé que se cumplirían los plazos», aseguraba uno. «E que traballaron durante catro meses», le contestó el colega. «¿Cuatro?, fueron sólo dos», le recordó el primero. «Sí, foron dous, pero como traballaron día e noite é como si fosen catro», sentenció su amigo. Y tenía razón. Durante dos meses, los operarios de Extraco, la empresa adjudicataria de las obras, trabajaron en el puente como si les fuese la vida en ello. Vigilados muy de cerca por la plataforma de seguimiento de la reforma -los mismos que pidieron, sin éxito la instalación de un paso provisional-, montaron turnos de 24 horas y lograron finalizar la primera parte de las tareas en el tiempo previsto. «Un milagro, tratándose da Administración», decía ayer uno de los curiosos. Milagro o no, lo cierto es que ayer se acabaron los rodeos de diez kilómetros -la Consellería de Política Territorial siempre dijo que eran 5,7- que eran necesarios para pasar de Ponteceso a Cabana. Eran al menos veinte minutos por una sinuosa carretera de tercera división que acabó con la paciencia de más de uno. Pero se acabó. El puente es ya visiblemente más ancho que hace dos meses -cuando finalicen las obras será posible el paso simultáneo de dos vehículos- y más fuerte -los camiones podrán volver a circular por el viaducto- y contará con una pasarela peatonal independiente. Ayer no hubo champán, pero la ocasión bien la?merecía.