PASABA POR AQUÍ
29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CONDUCIR y vomitar al mismo tiempo es francamente difícil. O lo era. Estuve a punto de conseguirlo hace unos días en el desvío provisional que une los municipios de Ponteceso y Cabana. Curva va, curva viene, me entraron unas inmensas ganas de parar y echar hasta la primera papilla. El problema es que no hay arcenes y el tráfico es tan intenso que me imaginaba en primera página: «Conductor atropellado mientras vomitaba en una cuneta». Y claro, no es plan porque no quedaría nada glamuroso. Así que me repuse y mientras un energúmeno me daba luces apreté el acelerador y eché de menos a mi lado un Luis Moya que me dijese: « Ras , cuidado Martiña, que si pasas de 40 acabarás en la cuneta y no precisamente vomitando». Después de diez kilómetros acordándome del árbol genealógico del inventor de la idea tomé una determinación: la próxima vez, cruzo el Anllóns a nado.