La escuela consigue los mayores éxitos de integración de la población marginal

C. Abelleira CARBALLO

CARBALLO

Profesores de Carballo aseguran que los moinantes no son más conflictivos que los demás alumnos Algunos docentes hablan de un cambio positivo y «cualitativo» en los últimos años

21 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

En el ámbito educativo, como en la sociedad en general, circulan muchos mitos relacionados con la población marginal. Sin embargo, la escuela se ha convertido en una de las principales herramientas de integración de colectivos como el de los moinantes, que comparten aulas, estudios y juegos con sus compañeros de varios colegios de Carballo sin problemas. Un claro ejemplo del cambio «cualitativo» al que aluden docentes consultados es que hace veinte años era necesario prácticamente ir casa por casa para que las familias matriculasen a sus hijos, mientras que hoy en día son de los primeros en acudir al centro cuando se abre el plazo. «Durante muchos años -explica una maestra con una larga experiencia- se arrastró el problema de que los niños no eran escolarizados a la edad correspondiente, con lo cual siempre llegaban con un retraso con respecto a sus compañeros. Cuando empezaron a funcionar las unidades de infantil, los escolarizaban en primer curso, con lo que, en cierto modo, ya se daba un paso importante. Ahora ya vienen a los tres años». Otro problema que se ha subsanado es que, dado que la mayor parte de los moinantes son feriantes, cuando empezaba la temporada de las fiestas, entre abril y mayo, se llevaban consigo a los niños, «con lo cual -apunta una profesora- no acababan el curso». Las reivindicaciones planteadas en su momento a la Administración no dieron los resultados esperados, pero, con el paso del tiempo, esa situación se ha corregido. «Ahora ya no pasa», explican desde el colegio Bergantiños, al que acuden niños de O Sisto. En este centro carballés, la integración es plena. «Se trabajó mucho con los niños y con las familias», aseguran, pero los resultados ya se ven. No hay problemas de higiene, salvo en caso muy contados; ni de absentismo, y los padres acuden siempre que se les llama. «Se han adaptado a los cambios sociales», es la conclusión a la que llegan varios profesores, en consonancia con el estudio realizado por el Obradoiro de Socioloxía de Santiago por encargo del Ayuntamiento. Evolución La evolución «cualitativa» que se ha producido en los últimos años también afecta al colegio Xesús San Luis Romero, donde el 70% de los alumnos procede de un entorno marginal. Sin embargo, no hay más conflictos que en cualquier otro centro, ni problemas específicos provocados por este hecho. Los niños cuidan las instalaciones y también a sus compañeros del aula de motóricos, la única que existe en el municipio. Las familias suelen acudir a la llamada de los profesores y son además, en gran medida, las principales defensoras de que el colegio tenga de puertas a fuera la misma buena fama que en su interior. Porque en este caso se plantea otro problema, que son las reticencias de una parte de la población a matricular a sus hijos en el Xesús San Luis Romero. Para empezar, el propio nombre del edificio es poco conocido, incluso en Carballo, probablemente porque es el de más reciente construcción y por su ubicación, un tanto aislada. En segundo lugar, en torno al centro se han creado ciertos mitos que, según profesionales y padres de alumnos, no responden a la realidad. Incluso desde otras instancias educativas de la localidad se destaca tanto la calidad de las instalaciones, que algunos maestros definen como «las mejores», como la de su oferta educativa. Entre algunas familias, sin embargo, existe la creencia de que el nivel es inferior, e incluso centran más en esta cuestión su negativa a llevar a sus hijos al San Luis Romero que en el hecho de que los alumnos de los barrios marginales sean mayoría. Desde varios frentes se clama por una reordenación de la red de centros del municipio carballés, no sólo para intentar paliar esta situación, sino para dar respuesta a un problema cada vez más importante, como es la falta de plazas -especialmente en educación infantil- para todos los niños. El crecimiento de barrios como A Cristina y el entorno del colegio Bergantiños es otro de los factores decisivos. Desde el Concello de Carballo, el proyecto de reordenación del Campo da Feira da Milagrosa, con todo lo que llevará aparejado, se concibe también, según explicó el alcalde, Evencio Ferrero, como una herramienta que contribuya al asentamiento de la población en la zona, lo que, desde su punto de vista, facilitaría más esa ansiada integración plena.