CRÓNICA DE FISTERRA | O |
01 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO QUIERO olvidarme de los viejos mariñeiros fisterráns ni de sus hijos, pues con ellos me crié y les pertenece mi presente. No quiero que a la ensenada de Fisterra se le llame ría de Corcubión, que al Centulo lo denominen Centolo ni que a Lagosteira sea Langosteira. No quiero Hermedesujos ni Hermedexusos, ni tampoco Merdexusos y sí Ermo de Xuxo o de Suso e Iuso. No quiero mariqueiros y sí Mariquita, María y Marica, aunque riña con Chinto na carballeira... Xuso no existe en la lengua galega. No quiero que la gente se olvide de la existencia del Arco Atlántico de Fisterra, que abarca desde Malpica hasta Corcubión. No quiero tener que hacer lo que hizo -por escrito- el Padre Gaite, que le rogó a Dios que perdonase a un cura párroco de la Villa del Cristo por las nefastas reformas arquitectónicas que hizo en la iglesia de Fisterra. No quiero que los actos de nuestra enxebre Semana Santa se acomoden a los caprichos de cada cura párroco o arzobispo. Es una herencia directa de nuestros ancestros y como tal la deseo se acomode o no a la Blibia, hecho no demostrable. No quiero...