Crónica | Reforma del viaducto de Ponteceso A los coches se les pemitirá circular este fin de semana, pero no el próximo, cuando se incrementen los turnos de trabajo para acelerar la ejecución de la obra
30 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La cuadrilla que trabaja en la reforma del puente que une los municipios de Ponteceso y Cabana acabaron su jornada laboral de ayer a la hora de comer. Recogieron sus bártulos, apartaron la máquina que ocupaba la mitad de la calzada y, tal y como había prometido el alcalde de la localidad, José Luis Fondo Aguiar, quitaron las barreras para permitir el tráfico de vehículos durante este fin de semana. Éste, sin embargo, es muy probable que sea el último fin de semana en que los coches puedan pasar de un lado a otro. Según explicó Fondo Aguiar, ha llegado a un acuerdo con la Consellería de Política Territorial, la promotora de las obras, para intentar que el puente esté clausurado al tráfico menos tiempo del inicialmente previsto (dos meses). Más máquinas Así, el lunes llegarán más máquinas a Ponteceso para participar en las labores de reforma y, de esta forma, «poderán incrementarse os turnos, os operarios traballarán incluso sábados e domingos, agilizaráse a reforma» y se acortará el plazo inicial. «Si a próxima fin de semana non está aberta a ponte será porque hai xente traballando nela», aseguró el regidor municipal. Algunos vecinos se quejaron esta semana de la lentitud con la que está transcurriendo la reforma del puente sobre el río Anllóns. Sin embargo, el alcalde matizó que todavía falta maquinaria por llegar a la zona y que estos días han sido de preparación: los operarios han realizado labores de diagnóstico y afianzamiento de los aparatos que ya están en el lugar. «A consellería é a primeira interesada en que a ponte estea aberta o próximo 25 de xuño». Mientras tanto, los habitantes de Cabana y Laxe han agudizado su ingenio. Desde que se cerró el puente el martes pasado, los vecinos de estos dos municipios han intentado seguir con su vida con normalidad a pesar de las molestias que supone tener que dar un rodeo para pasar de un lado a otro del río. Según la Consellería de Política Territorial, «en condicións normais de tráfico», el trazado alternativo supone sólo siete minutos más. El problema es que esa carretera no tiene condiciones normales. Es demasiado estrecha y en algunos puntos el paso simultáneo de vehículos se convierte en una obra de ingeniería. Así las cosas, los siete minutos son, en ocasiones, media hora y los niños que tienen clases a un lado un otro del puente no llegan nunca puntuales. Para evitarlo, muchos padres se turnan para llevarlos hasta un lado, los estudiantes cruzan a pie y son recogidos en la otra orilla por otro vehículo.