El paisaje

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

27 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DICEN LOS que se dedican a vender la Costa da Morte como el no va más de los parajes más bellos, que la naturaleza local garantiza el tirón turístico con un poco de promoción en el exterior. Y tienen razón, porque pocos lugares habrá en toda Galicia donde la vista pueda descansar sobre parajes tan impresionantes. Es un privilegio natural que se repite poco y menos con tanta abundancia de contrastes. Desde lo alto del monte Pindo la mirada se pierde en el horizonte y se disfruta de kilómetros de belleza, sobre todo si uno hace abstracción de las dos columnas de humo perpetuo que se divisan en Cee y Dumbría, y obvia que a su alrededor se menean un centenar de blancos molinos de los parques eólicos. Los embalses y las tuberías que canalizan el agua para producir electricidad tampoco ayudan mucho a magnificar el lugar. Quizás es hora de empezar a tener cuidado con lo que se hace.