CRÓNICAS DE FISTERRA | O |
24 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.PERTENEZCO A ese grupo de personas que piensan que las nuevas generaciones -tengo 61 años- hicieron desaparecer las antiguas y prehistóricas rivalidades, rencillas y malos quereres de ciertas clases dominantes de Cee y Corcubión para con la villa de Fisterra. Nunca imaginé que la creación de esas vías de alta densidad originanse tanto artículo, opiniones, comentarios y, en definitiva, conflictividad dirigida a perjudicar a la villa del Cristo. No hace muchos días, un señor empadronado en Cee -supongo- escribía un artículo en La Voz sobre la Semana Santa en la Costa da Morte sin mencionar la de Fisterra, hecho no muy normal, a mi entender. Se trata del mismo que publicó que los pazos en el ayuntamiento fisterrán son pocos y sólo le faltó añadir que además son de escasa importancia. Señor Domínguez, está consiguiendo usted lo que nadie logró: rebajarme en un semitono la nota. Si su comarca se llama de Fisterra, el añadido es usted y su Ayuntamiento, que como jurisdicción era más bien poca cosa. He ahí una de las muchas cartas de presentación de una de las abundantes fisterranas:Tomasa Valdivielso Caamaño Montenegro Sotomaior Vermúdez de Lobeira y Fernández de Deza Taboada y Mondragón. Que tome nota el de los pazos. A veces pienso cuál sería el desarrollo actual de Corcubión y Cee sin la existencia del Valle de Duio y del Cabo Finisterre. Opino que lo realmente importante es el principio y el fin, o al revés, mientras que lo intermedio... pues eso. No tendría nada de anormal que el proyectado vial empezase por salir de Fisterra. Lo demás son derivaciones, carreteras locales y lo mismo pienso respecto a Carballo, que para mí es otro punto de principio. Y lo mismo sucede si hablamos de Santiago-Fisterra. Si usted nos tiene por postizos, no entiendo su enfado con Neria, pues se suele recoger lo que se siembra. En cuanto a la carretera de Muros, la recuerdo cuando muy pocos coches se atrevían a circular por ella por la cantidad y calidad de baches que tenía. Claro que sí, eran otros tiempos. Mire, señor alcalde, puede tener por seguro que a los fisterráns de verdad nos importa muy poco su conformidad con el añadido, pues, al fin y al cabo, su capitalidad comarcal se la debe a Fisterra. De verdad que lo siento, pero ha conseguido usted rebajarme un tono en la nota que más me afecta: mi villa.