Matrículas de fuera

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

03 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

YA EMPIEZAN a verse, como un anticipo del verano, las matrículas de fuera, de esos turistas que cada vez son más difíciles de reconocer con las nuevas placas. Empiezan a dejarse caer por la Semana Santa de Fisterra, y hasta alguna persiana de Quenxe, de ésas que siempre están echadas, se ha levantado para sacudirse el olor a humedad. Vuelven los turistas, ésos que empiezan a ser la principal fuente riqueza de la zona. Se los espera como agua de mayo. Después de tanto petróleo, de tanta crisis en el mar y de tanto invierno sin hacer caja, parece que regresan, con el sol, los buenos momentos. Es el momento de empezar a cuidarlos, de apostar porque se encuentren cómodos, porque no se marchen ni un sólo día porque aquí echen algo en falta. Más que nada porque al ritmo que llevamos, y vaya donde vaya el parador, está claro que son ellos el futuro de la Costa da Morte, si es que tiene alguno.