El presidente regresa a su feudo

CARBALLO

TORRECILLA

Crónica | El dirigente socialista reactivó viejos vínculos

28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La Costa da Morte tiene un significado especial en la vida política de Salvador Fernández Moreda. El vínculo viene dado porque su llegada a la cabeza de la Diputación es más bien una vuelta. Conoce los lugares y conoce a la gente porque hace ocho años ocupó el mismo cargo. Cuando hablaba de la traída de auga que abastece a Dumbría, Fisterra, Cee y Corcubión, pisaba terreno conocido: «Iso fíxeno eu -dijo- porque foi o primeiro ano do POS e os concellos non sabían nin o que era, así que fomos nós os que decidimos as inversións, e así podíanse gastar seis millóns de euros nunha obra ou máis. Hoxe eso é imposible». De hecho, aquella traída de agua fue la mayor inversión realizada por el organismo provincial. Hoy le hacen falta algunas mejoras porque se está quedando pequeña, pero por ahora tendrá que esperar. Moreda se interesó por distintas cuestiones en Camariñas y Dumbría, pero en ambos sitios repitió un mismo punto: gran parte del presupuesto del 2004 ya está comprometida y queda poca capacidad de maniobra y escaso margen de endeudamiento. Es claro que para las grandes inversiones habrá que esperar al menos un año, y eso cuando se decida qué ingresos tendrá la Diputación tras la supresión del IAE, algo que hasta ahora es, según Moreda, una incógnita. La visita de Moreda no es la primera a la Costa da Morte. La primera vez que el A8 blindado abandonó A Coruña hacia la zona, paraba en Vimianzo a celebrar el día de la Constitución. Ayer tocó parar de nuevo en el mismo lugar en la ruta socialista en la que se intuye una ya anunciada política compensatoria. Un primer ejemplo: el convenio por el cual cada año la Diputación entregaba cada año a la Xunta 1,2 millones de euros para los clubes deportivos se va a esfumar.