PASABA POR AQUÍ
19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ADEMÁS DEL problema de si las princesas pueden o no acceder al trono, el segundo debate nacional en trascendencia gira en torno a si el futuro parador nacional de turismo de Muxía debe llevar o no campo de golf. El asunto tiene más enjundia de lo que parece. El golf, como es sabido, es uno de los deportes en los que más se desarrollan las relaciones sociales y empresariales, eso sin contar con que a base de mover el palito con habilidad, uno gana en elegancia. Ya que no hay recursos educativos en la Costa da Morte, la práctica regular del golf podría servir, además de para esquilmar el sueldo de los marineros, para que puedan codearse con la alta sociedad. Además, ahora que el fútbol sufre colapso de estrellas, a lo mejor Muxía puede ofrecer una cantera de golfistas tipo Tiger Woods que mantenga a sus padres cuando les desguacen los barcos.