Los Reyes Magos

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

06 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ADEMÁS DE buenos deseos para el 2004 y la tradicional petición de paz en el mundo y comida para los más necesitados, los Reyes Magos trajeron ayer a la Costa da Morte lo de siempre: paro, bajos salarios y pérdida de población. Dicen que hay otro sitio al que llegan con oro, incienso y mirra. Pero aquí, como cada año, no llega ni la mirra. Aunque comamos las doce uvas y brindemos con cava, deseando que el que empieza sea mejor que el anterior, la verdad es que no cambia nada. Con suerte cae algo de asfalto y algún paseo marítimo y hasta un parador, pero al final en la calle la gente sigue igual, y por mucho Plan Galicia que traiga Melchor, el año empieza en la Costa da Morte tal y como acabó: mal. Y o mucho me equivoco o las cosas aquí seguirán por el mismo camino. La Navidad es una época de ilusión y reencuentro, pero los regalos que traen los Reyes se quedan, como siempre, por el camino.