PASABA POR AQUÍ
27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.CASA VEZ más viejos y cada vez menos niños. Cuando en los pueblos cierran las escuelas por falta de clientes es que algo va mal. Y lo que no va bien es la vida tal y como la entendían los mayores: está en peligro de extinción. Los jóvenes no quieren ir al mar, no quieren estar esclavizados por el campo. Por eso los pocos que hay se buscan la vida en otros lugares. En busca de oportunidades, la emigración se convierte en la música de todos los días. No sólo a Suiza, sino también a Madrid o más cerca. La Costa da Morte, con todos los planes Galicia y todo su despuntar, se está quedando sola. El día que los de aquí dejen de irse será cuando se pueda decir que las cosas funcionan. Mientras siga la sangría, los paradores, fachadas marítimas e inversiones portuarias no serán más que apariencias. ¿Para qué sirve un paseo marítimo si nadie pasea por él? Sólo los cementerios siguen creciendo.