La placa se queda sin alcalde

La Voz

CARBALLO

CASAL

El pulso de la Costa da Morte La inscripción del rótulo conmemorativo de la inauguración de la Praza de Galicia obvia el nombre del regidor de Carballo, Evencio Ferrero

16 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La que se puede liar por una placa, en este caso, por dos. En la reciente inauguración de la reforma de la carballesa Praza de Galicia el presidente de la Xunta descubrió una placa conmemorativa para que nuestros nietos les cuenten a los suyos que la obra se llevó a cabo bajo el mandato de Manuel Fraga en la comunidad siendo conselleiro de Política Territorial Alberto Núñez Feijoo. Sin embargo. el texto que figura en la placa no menciona al alcalde carballés que acompañó al presidente de la Xunta en tan solemne acto, que en este caso es Evencio Ferrero Rodríguez. El hecho no pasó desapercibido para los tertulianos de Radio Voz Bergantiños que en la mañana de ayer se lamentaron de la ausencia del nombre de la máxima autoridad carballesa. Xavier Graña y Pedro Luis Fernández Pombo recordaron que en esta obra también colaboró económicamente el Concello y no entendían cómo sí aparecía el nombre de Alberto Núñez Feijoo cuando en el momento de adjudicar las obras éste todavía no era conselleiro, si no que quien mandaba en el departamento era el lalinense Xosé Cuíña. El parlamentario popular Alberto Sueiro, que tampoco aparece en la placa, escuchó la tertulia de Radio Voz y raudo y dijo desconocer el asunto. Evencio Ferrero se tomó con humor la situación e insistió que, como buen alcalde, no le importan las placas, lo que quiero, según dijo, es «ver obras feitas». Por cierto que la placa en cuestión está instalada en un monolito de piedra y el conjunto es, curiosamente, más grande que la que recuerda el nombramiento de hijo predilecto de la villa a Alfredo Brañas, siendo alcalde en aquel momento Manuel Varela Rey. El pasado viernes también se inauguraba el nuevo edificio de los juzgados en la capital de Bergantiños y, vaya por Dios, en la placa tampoco figuraba el nombre del alcalde carballés, pero sí el del presidente de la Xunta y el conselleiro correspondiente. Lo curioso de toda esta historia es el hecho de que una vuelta por alguno de los concellos de la comarca sirve para comprobar como hasta en algunas fuentes e incluso puentes se puede ver una inscripción en la que se deja constar que la obra fue inaugurada siendo alcalde tal o cual político, independientemente de los colores. A lo mejor es una costumbre como la que tenía algún paisano de inscribir el año de la construcción en lo más alto del cabazo, aquel que levantó con ladrillos, cemento y algún esfuerzo para mayor gloria del feísmo. El Centro de Maiores del concello de Cabana de Bergantiños acoge en el día de hoy una nueva sesión de gimnasia de mantenimiento para la tercera edad. La actividad goza de una excelente acogida y quienes toman parte en las clases comprueban que, además de mantenerse en forma, comparten unas horas de ocio con otros vecinos con los que habitualmente se encuentran en este tipo de iniciativas. Ayer era el día de las clases de manualidades y del curso de medición de la tensión. Mañana tienen cita los que participan en el taller de memoria. También en el día de hoy y en la jornada del viernes se desarrolla una caminata de oxigenación, que no es otra cosa que la práctica del deporte más asequible y sano que existe, según los médicos: andar. Me dicen que por Fisterra han dejado aparcada la polémica sobre la castellanización del topónimo de tan mítico lugar por el debate de si el parador proyectado para la Costa da Morte debe estar en un lado o en otro. Como quiera que sea, en la villa del Cristo aún se pueden leer pintadas a favor del término Finisterre. Juan Boullosa, el líder de los socialistas fisterráns dice jocosamente: «Yo lo que diga Don Manuel» y recuerda que el Parlamento de Galicia aprobó hace ya unos años la ley de toponimia en la que se recoge que el nombre oficial es el de Fisterra. No se trata pues, de que Boullosa Marcote vaya a pasarse a las filas en las que militan José Traba, Antonio Domínguez o Alberto Blanco, alcaldes de concellos de la Costa da Morte, y tampoco se trata de un filtreo político según cofirmaba el propio edil socialista. Esta vez sus compañeros no le tirarán de las orejas.