Los hombres también cumplen. No llegan a las cifras estratosféricas de sus contemporáneas (que no tanto coetáneas), pero algunos se defienden y alcanzan e incluso superan el apretado cinturón centenario. El mayor está en Zas. En la parroquia de San Cremenzo de Pazos, en la que una vecina, María Maroñas, poco le faltó para los 108. Es José Amado Lema, José do Cotelo, a quien sus familiares rindieron un homenaje el pasado 29 de abril para celebrar sus cien años en condiciones. Y las de él, por ahora, van tirando. En Malpica, Francisco Martelo Lema, de Mens, tiene 99 años. Le queda poco para los dos ceros. Fue ferreiro en sus años mozos, que se acabaron hace tres, a los 96. Es que la edad no perdona en las profesiones difíciles. Cumples los 96 y parece que meter el hierro en el horno se vuelve agotador. Le dio una parálisis, y ahora tiene que acostumbrase a otro tipo de giros. Es madrugador, le gusta aprovechar la dureza (por lo que duran) de los días, aunque sea invierno. Y el Concello de Cee, finalmente. Aquí, no hay mujeres en el podio. Un varón, de Pereira-Pereiriña (no es un juego de palabras, sino lugar y parroquia) llamado Manuel José Bujeiro Pérez. Que está a punto de ingresar en el club de los cien. Será el sábado, día 13. Con todas las que habrá pasado en la vida, seguro que nunca se ha visto en una igual.