El «Prestige» que une a los jóvenes

C. Abelleira | M. Cobas CARBALLO

CARBALLO

Reportaje | Jornadas en Carballo Estudiantes de las universidades de Salamanca y Santiago abandonan la capital de Bergantiños después de un largo fin de semana de convivencia

08 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Iker Zudaire recogió aves en Muros en los primeros días tras la catástrofe del Prestige . Casi un año después ha tenido la responsabilidad, compartida con María Fernández, de organizar las jornadas 365 días... de conta atrás , y de contrastar con sus compañeros de la Facultad de Biología de Santiago opiniones sobre la situación de la costa afectada por la marea negra. Iker y María se han pasado todo el fin de semana en Carballo. Se sentaron en la mesa presidencial, junto al alcalde y la concejala de Cultura, el día de la inauguración; instalaron sus sacos de dormir en el pabellón del instituto Alfredo Brañas junto a otros 41 universitarios e incluso ejercieron como guías -sobre todo ella- de la movida carballesa. Los estudiantes, casi todos de las universidades de Santiago y Salamanca, se han unido en torno al Prestige . Ha sido un fin de semana de convivencia. «No se duerme, pero se lleva bien», apunta el salmantino Sebas. Como Iker, él también ayudó en su día a recuperar las aves dañadas por el fuel, y la segunda marea negra la vivió en directo en Muxía. Ahora, al volver a pisar la arena de la Costa da Morte, cree que se ha realizado una limpieza «estético-visual», centrándose en las playas y en el turismo, pero olvidando lugares como Cuño, donde ayer pudo comprobar que está «todo lleno de chapapote». Mucho más crítico, Fernando, que también viajó hace un año desde Ávila para colaborar, se muestra indignado por la solución que se le ha dado a la catástrofe. «Yo vine a limpiar para sentirme a gusto conmigo mismo», afirma, al mismo tiempo que asegura que no volvería si se produce otro accidente similar si pervive el sentimiento de que el Prestige fue algo positivo. De indignación habla también Daniel, de Valladolid, pero en su caso se refiere más al resultado de las elecciones que a otra cosa. «No ha cambiado nada», señala. Satisfacción Los 43 jóvenes que han dormido durante dos noches en el suelo del pabellón del Alfredo Brañas, sin excepción, son críticos, pero también analíticos. La mayoría son estudiantes de Biología que ya participaron el pasado mes de marzo en una experiencia similar en Salamanca, donde nació la idea de organizar este nuevo encuentro. La experiencia ha sido positiva para todos. Para Daniel, lo importante es «estar aquí, que haya gente que todavía se interesa». Todos coinciden también en que las ponencias han sido interesantes. Pero sobre todo les han gustado las experiencias como la visita del viernes a Punta Nariga y Barizo, con algún que otro contratiempo, ya que el autobús se quedó atascado en una curva en Mens y ya pensaban que no habría forma de sacarlo. O la de ayer por la costa de Camariñas y Muxía, con guías como Xan Fernández Carrera, que los ilustraron sobre el antes y el después. Por no hablar de las salidas nocturnas, con dedicatorias incluidas en algunos pubs de Carballo, donde las noches del viernes y de ayer hubo la mayor concentración de universitarios por metro cuadrado de la historia. Y hoy, de vuelta al auditorio del Pazo da Cultura. Es el último día.