?n las pruebas realizadas por los expertos de la Escuela de Caminos se utilizaron 350 kilos de cemento por cada metro cúbico de hormigón, y entre 30 y 35 kilos de microsílice por cada metro cúbico de material fabricado. Es decir, el humo de sílice es el 10% del contenido de la mezcla resultante. «Muy poca cantidad», según Fernando Martínez Abella. Sin embargo, es suficiente para que este nuevo producto vea mejoradas algunas de sus propiedades, como la de evitar fisuras. Con él, según el profesor, se podrán construir puentes. «No se obtienen grandes resistencias, sino que es una resistencia media, de entre 30 y 40 megapascales», explicó. Interés Todos los proyectos financiados por el Feder intentan compaginar el interés empresarial con el universitario. Por ello, el de la Escuela de Caminos tiene el apoyo de diversas entidades, entre las que figuran la sociedad Ferroatlántica y Cuarzos Industriales, de O Barqueiro (Ortigueira). Además, en este estudio han aportado su esfuerzo como entidades observadoras Sogama, la firma OHL del sector de la construcción e Inmobiliaria Espacio. Por su parte, Javier Bullón, director de I + D (investigación y desarrollo) de Ferroatlántica, explicó que el producto que esta empresa aportó antes era material de desecho y, ahora, tiene muchas utilidades. Recordó, no obstante, que la fabricación de hormigón reclicado es mucho más caro que si el material se obtiene directamente de la mina: «Es igual que la elaboración de papel reciclado, pero la ventaja que tiene es que mediambientalmente es mucho más rentable», explicó Javier Bullón.