PASABA POR AQUÍ
23 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LO DE Fisterra y la Diputación es como la historia circense de David y Goliat, especialmente porque aquí los dos juegan en el mismo bando y las piedras con las que el mozo se ensaña contra el gigante, le salen de la mano sin querer para regocijo de contrincantes, que ven cómo el pequeño fisterrán y el gigante provincial se despellejan mutuamente mientras los otros les roban la cartera. La Asamblea de Madrid es un buen desbarajuste, pero en Galicia, para no ser menos, tenemos nuestra interpretación parroquial del cocido madrileño en la ya mítica mesa número uno. Poco se podían imaginar ese puñado de fisterráns emigrados en Argentina que de sus lejanas papeletas dependiese en qué se iban a invertir los 24.000 millones de pesetas de la Diputación y el color político del pueblo. El domingo, parece, se sabrá si David hace las paces con el gigante o si, por el contrario, se ponen mutuamente la puntilla.