Entrevista | Enrique Pardo Fernández
18 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Enrique Pardo Fernández (Lugo, 1931) fue un entrenador que marcó una época irrepetible en la comarca de Bergantiños. Honesto, profesional y querido por todos. Estas fueron sus señas de identidad a lo largo de sus casi treinta años en los banquillos. La humildad, la lealtad y el respeto fueron un fiel reflejo del trato que dio a sus jugadores durante su trayectoria de entrenador ejemplar, al igual que con los técnicos rivales. Enrique Pardo continúa siendo conocido como «el entrenador de entrenadores». Un grupo de técnicos de Carballo decidieron premiar su labor con un reconocimiento público. El acto, que tendrá lugar hoy, será una comida en el restaurante Bergantiños. El concejal del Deportes de Carballo, José Antonio Periscal, le entregará un placa por la labor que hizo durante su brillante trayectoria deportiva en la comarca. Curiosamente, Periscal fue jugador del Bergantiños cuando Pardo era el máximo responsable deportivo. También estará acompañado por otros entrenadores. -Desde luego me sorprendió el homenaje que organizan. La verdad es que no me lo esperaba después de tantos años fuera de fútbol. -¿Le emocionó? -Sí, mucho. Sólo con pensarlo y revivir parte de esos años hace sentirme un tanto extraño. Este tipo de cosas nunca me pasaron. -¿Cuándo comenzó a jugar al fútbol? -Con 17 años defendí la portería del Unión Ferroviaria en Lugo. Me fichó el Gimnástica Lucense de Segunda División y me cedió al Polvorín. -¿De ahí a Asturias? -Si, es cierto. El Deportivo Turón, de Tercera División, se fijó en mí como portero. También jugué en el Santiago de Ayer y en el La Salle. Aunque en este último club lo hice como defensa cierre y como exterior zurdo. Los jugadores que desempeñaban esas posiciones se lesionaron y como yo me defendía, cambié de posición en el campo. -¿Pero a la larga no fue buena idea? -(Sonrisas). Claro. Cuando estaba jugando me lesione de menisco. Ahí se acabó mi carrera como futbolista. -¿Cuándo comenzó de entrenador? -Los primeros pinitos fueron en el Edes de Moreda de Ayer, en Asturias. Aún no tenía título. Estuve dos campañas en Segunda Regional. En el año 1964 saqué la licencia de entrenador y dirigí al Nalón, en Tercera División, y Santiago de Ayer, en la liga de Regional Preferente. -¿Vaya recuerdos los de Asturias? -Y tanto. Allí me casé y tuve a mis seis hijos. Asturias está en mi corazón, es una tierra que nunca podré olvidar. -¿Cuándo se vino a vivir para Carballo? -En el año 1967 vine a Galicia, concretamente para Carballo, por mi trabajo en Ecsa. Como el fútbol era mi pasión seguí entrenando y disfrutando de ello. -¿En qué clubes estuvo? -El Bergantiños fue el primero. Siete temporadas estuve en el equipo, aunque fueron en dos fases distintas. En el Ponteceso fuimos campeones de la Costa en una campaña imborrable. En el Laracha recalé dos años, también en distintas fases y en el Deportivo Carballo, una. Curiosamente aquella fue la última oficial de ese club. -¿Dejó totalmente el fútbol tras su enfermedad? -No. Iba a los partidos, pero sufría mucho y no era capaz de estar allí. Por esa razón tuve que tomar la complicada decisión de no volver a un terreno de juego. Poco a poco fui acostumbrándome, pero el fútbol me gustó, me gusta y me gustará siempre. -¿Ha dejado muchos amigos en el fútbol? -Este deporte fue y sigue siendo el más popular. Está claro que conocí a mucha gente a través de él. También trate con muchas personas de las que, lógicamente, guardo un inmejorable recuerdo. Sí, es cierto que tengo muchos amigos a través de este apasionante deporte. No podía ser de otra forma.