PASABA POR AQUÍ
05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.YA ESTÁ bien de andar con paños calientes y de poner cara de pena con alma de fiesta. Ya está bien de llorar por el Prestige cuando para muchos el viejo cascarón se transformó en la gallina de los huevos de oro. Lo digo porque con la boca pequeña y dos cervezas es fácil escuchar en los bares de los puertos el ya clásico «outro máis». Tiene sentido: primero porque te pagan por estar quieto en casa -es justo porque han estropeado el medio de vida de los de aquí-, después por limpiar chapapote -también es normal, ya que todo está sucio y alguien tiene que hacerlo-, y ahora parece ser que va un finiquito de tomo y lomo a cuenta del Fidac. Con algún criterio el Gobierno sugirió que las ayudas pagadas ya eran un anticipo a restar de las indemnizaciones, pero la propuesta no sentó bien entre la marinería que, golosa, aspiraba a llevárselo todo y rápido. Está bien, pero que nadie siga con el pobre de nosotros.