PASABA POR AQUÍ
18 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EN LA Costa da Morte tenemos la suerte de tener un mar de una belleza incomparable y un paisaje que se une al cielo en un juego de luz digno del paraíso. También hay ríos que cruzan la tierra y montes altos que juegan con el viento. Tantos dones naturales configuran una zona privilegiada, de esas que dejan con la boca abierta a los que no la conocen. Tenemos mar y agua, pero los ríos y los embalses, que no se aprovechan para disfrutarlos, tampoco sirven para que el líquido elemento nos llegue a los grifos. Por lo menos eso ocurre en Cee, Corcubión y Fisterra, donde los males del suministro son casi endémicos. Hay que sumar lo de los cortes de luz, tradición propia. Tenemos de todo pero no tenemos nada, debe ser por eso que se llama Costa da Morte. Porque en algunas cosas la verdad es que es para morirse de vergüenza. Sobre todo cuando nos llenan de embalses y molinos. Nos toman el pelo.