PASABA POR AQUÍ
05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS BERBERECHOS volvieron a exhibir sus encantos en Ariño. También las almejas apuntaron maneras. Las mismas que estos días acabarán a la marinera en el menú de alguna de las muchas bodas que llenan de merengue la comarca. Marisco hay, pero todos los que se dedican a él se quejan de lo mismo: no hay demanda y los precios van por los suelos. Por otra parte, los turistas trasquilados que buscaban por estos lares un paraíso de lo barato no opinan lo mismo. Dicen que ellos demandan bastante pero que les clavan demasiado, y que enamorarse estos días de una lubina puede salir por un ojo de la cara, eso por hablar de amores menores, porque la langosta de Fisterra sale más cara que comprarse una sirena. Así que si unos afirman no cobrar y otros lloran sus carteras vacías, me pregunto yo quién se queda con la diferencia. Que nadie se extraña si el visitante gastronómico opta por la mortadela de súper.