PASABA POR AQUÍ
30 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SI ALGÚN turista excesivamente urbano se encontrase con una vaca pinta pastando cerca de una playa, bien podría haber pensado que el animal se había rebozado por el arenal. Más que nada porque a un buen número de visitantes los pies les quedan así, pintos, eso cuando no son ellos íntegramente los que salen lubricados de las aguas de Mar de Fóra tal cual se hubiesen rebozado por el suelo de un taller. La cosa, evidentemente, no es de vida o muerte, pero no hay que olvidar que el turista es una persona que quiere evadirse de once meses de trabajo y lo último que busca son problemas, por pequeños que sean. Vale que la imagen hay que darla en positivo y que todos sean solidarios con Galicia. Pero es como si mañana nos vamos solidariamente de vacaciones a un sitio lleno de mosquitos: no es grave, pero cuando uno tiene sólo un mes libre, prefiere que los bichos le piquen a otros. Cosas que pasan.