Intento fallido de perder calorías

María Cobas Vázquez
María Cobas CARBALLO

CARBALLO

CASAL

Reportaje | Lo que se hace en verano Las tres actividades más socorridas durante la época estival son hacer la «ruta del colesterol», irse de cañas y salir de marcha hasta el amanecer

22 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l verano es la estación de ponerse el bañador. Antes de hacerlo, la tele se encarga de encañonarnos con los anuncios de cremas adelgazantes, operaciones de aumento de pecho y reducción de caderas, y múltiples aparatos que consiguen dejarte hecho un figurín sin el mínimo esfuerzo. Cansa sólo contarlos. El que más o el que menos intenta perder alguna caloría. Los métodos, de los más variados. El más socorrido, la ruta del colesterol. Son ese grupo de personas, mayoritariamente mujeres, que salen a caminar a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Ataviadas con su equipamiento deportivo (que incluye chuvasquero por si llueve), recorren las calles de su localidad intentando quemar esas ansiadas calorías. En Carballo, el recorrido es una vuelta completa al pueblo. Desde la Milagrosa hasta el instituto bajando por el Centro Médico. En Laxe es por el puerto y en Baio por las calles de la localidad. En Fisterra, los más aventurados van hasta el Faro. Tres quilómetros. Y después vuelta. Meta conseguida. Ya se han perdido unos gramos. Un refrigerio en el camino Pero una vez llegando a casa, hay que beber algo para evitar la deshidratación. La opción más propia es parar a tomar algo en una terracita. Para calmar la sed, la sabiduría popular dice que lo mejor es la cerveza. Y con ella el pincho, invitación de la casa. El cansancio hace mella y la carne es débil, así que se acepta. Empate técnico. Lo que se ha perdido se recupera. No pasa nada. Seguimos igual. En Fisterra, la gente se congrega en el chiringuito de la sierra en Langosteira. En Laxe hace furor Aventana, abierto hace casi un mes y que ofrece unas impresionantes vistas de la playa. En Carballo, las terrazas de La Pedra o del Valle Inclán aglutinan a buena parte de los sedientos bebedores. Los de A Laracha se van a Caión, a una de las cafeterías del paseo, lo mismo que hacen en Malpica. En Corcubión, la gente se acerca a O Camurreiro, en la zona del muelle. Después de la cervecita, vuelta a casa y a tumbarse en el sofá. Si el zapping es el único deporte que no causa ningún tipo de lesión (lo que no quiere decir que sea el más saludable, aunque sí el más multitudinario). A menos que sea fin de semana o haya alguna verbena cercana en la que bailar. Tras la fase más acicalamiento, se sale de casa. Dependiendo del día, los habitantes de la Costa da Morte se deciden por divertirse en una localidad u otra. Diferentes opciones El viernes Malpica y Vimianzo son citas obligadas. A Malpica se acercan muchos dispuestos a hacer la Ruta da parrochiña (que no se parece demasiado a la del colesterol, pero es más divertida). En la zona centro de Vimianzo se reúnen centenares de jóvenes, algunos llegados incluso de Fisterra. El sábado la cosa está mucho más descentralizada. Ponteceso, Cee, Carballo y A Laracha se abarrotan de gente que disfruta de la marcha hasta el amanecer. Los domingos, los más pequeños, tienen la sesión infantil en Cee, Paiosaco y Ponteceso. Mientras uno está de marcha, si toma unas copas recuerda las calorías. El alcohol engorda, es lo primero que quitan en las dietas. Pero como mientras se baila, pues va pasando. Entre el Bye, Bye de Civera y el Johnnie Walker uno va intentando mantener el equilibrio. Vuelta a casa, el que todavía tiene ansia puede contar las calorías. Tantas horas bailando a tantas calorías por minuto, menos tantos cubatas a tantas calorías ganadas, uff, mejor no contar. A menos que entre el hambre y se vaya a comer algo. Pensamiento es general: mañana me uno a la ruta del colesterol.