Dedicaciones exclusivas

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Estamos en esos días en los que, una tras otra, irán saliendo a la luz los futuros sueldos de los políticos. Tanto para fulanito, votos a favor, etcétera. El que manda se pone el salario de acuerdo con su criterio. Es de suponer entonces que a mayores emolumentos, más trabaja un político. Es de suponer. Se trata de que alguien decide que una parte de nuestros impuestos acaba en su bolsillo a fin de mes. En la política, como en todo, los hay que justifican su sueldo y los hay también que se dedican con exclusividad a chupar del bote. Cobrar, ya se sabe, está muy bien. Y cobrar por no hacer nada es de esos placeres que reconforta el espíritu. Pero una cosa es ser rentista y otra reirse de los vecinos. La democracia convierte al votante en empresario y al político en contratado. Y el que contrata exige. Ya sabe el que no justifique su sueldo que cada cuatro años se expone a renovar o a quedarse en la calle.