La entrega de cinco galardones fue uno de los momentos más esperados de la gala
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? las once de la mañana una marea de jóvenes alumnos de quinto y sexto de educación primaria y primero de ESO ocupaban la explanada que se abre ante el Palacio de Congresos de Santiago bajo la atenta mirada de sus profesores, quienes intentaban calmar sus prisas por acceder al edificio. Una hora más tarde, ya en el interior continuaba el nerviosismo de los alumnos en los momentos previos al comienzo de la gala de fin de curso del programa radiofónico Xuntos na escola. La expectación se transformó rápidamente en risa con las explicaciones sobre qué es reutilizar, reducir y reciclar ofrecidas por el humorista Fernando Acebal imitando las voces de Rocío Jurado (que redujo los residuos al dejar de editar discos), Roberto Carlos (que optó por la reutilización de balones convirtiéndolos en gorros), o el propio rey Juan Carlos (que no dudó en apuntarse al reciclaje) provocaron grandes carcajadas entre profesores y alumnos. Las intervenciones más protocolarias se sucedieron a continuación alternando con nuevos apariciones distendidas como la de Ana Carreira, que ofreció un peculiar remix de cuentos («A sireniña tiña a cola manchada de negro», afirmaba la narradora reescribiendo esta popular historia), hasta llegar al momento más esperado de la mañana. La entrega de los cinco premios otorgados por el jurado convocado para esta gala despertó una gran expectación entre todos los alumnos que saludaron con gran alboroto las fotografías que iban apareciendo en la pantalla colocada en el escenario. Más risas Acabada la entrega, la algarabía continuó con una nueva aparición de Fernando Acebal, quien por momentos se tranformó en Dinio, Tamara, Arsenio, Fraga y Pocholo para explicar a Chiquito de la Calzada que hay que respetar el medio ambiente. El Quinteto de Cuerda del Conservatorio de A Coruña salió a escena para relajar un poco los ánimos con un ameno repertorio con el que sorteó la inquietud que empezaba a contagiarse por las filas de asientos que ocupaban los alumnos. El fin de fiesta le correspondió al mago Pablo, que con sus trucos logró confundir a los jóvenes haciendo desaparecer y aparecer palomas por doquier, antes de impartir unas clases de baile a ocho voluntarios ante las risas generalizadas de sus compañeros. Concluida la gala, los jóvenes abandonaron el auditorio para disfrutar, en compañía de sus profesores, de unos bocadillos ofrecidos por Sogama en las inmediaciones del Palacio de Congresos. Finalizaba así, entre risas y comentarios animados, una agitada mañana que a buen seguro que ninguno de los asistentes olvidará.