Se acabó la endogamia

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA MONOTONÍA apellidatoria a la que nos condena la guía telefónica toca a su fin. Se acabó el dominio de Trabas, Canosas, Castros, Caamaños o Marcotes. Lo que no lograron durante siglos gobiernos, reyes o marcianos lo consiguen al fin los voluntarios. El tradicional aislamiento de la Costa da Morte, que convirtió este lugar en una fábrica de apellidos iguales para exportar a Canarias, Argentina o Suiza, no se ha roto con autopistas, trenes ni empresas, pero contemplo extasiado como amenaza con quebrarse a base de los rarísimos nombres llegados allende los Pirineos. Rumanos, lituanos, ingleses, japoneses o polacos amenazan con romper las comillas de la guía. ¿Se imaginan a un Janeck Caamaño Tatarkiewicz con abuelitos en Varsovia? ¿O a un camariñán de ojos rasgados? Ojalá empecemos a importar apellidos con lo que ello implica. Que usen ayudas del Prestige para casar voluntarios.