Los mariscadores de las Rías Altas exigen la explotación de la mejilla para el 2004

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa CEE

CARBALLO

MILLARES

La Federación provincial enviará un escrito de protesta por la actuación de los bateeiros

08 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La crisis de la mejilla aplaza su solución hasta el 2004. Ayer se reunieron en Fisterra representantes de una veintena de cofradías de la zona comprendida entre Porto do Son y Caión para debatir qué actitud conjunta tomar ante una situación que consideran injusta. El problema de la mejilla, explotada en exclusiva por los bateeiros del sur, no es nuevo, pero este año se agravó especialmente. Con la costa cerrada a cualquier actividad, los mariscadores locales no podían comprender cómo es posible que los únicos con licencia vinieran de fuera: «Nós limpamos para que eles traballen», decían en la reunión. Encuentros Después de varios encuentros con representantes de la Xunta y de los bateeiros, los socios de las cofradías de las Rías Altas decidieron aplazar hasta el próximo año su demanda básica, la creación de un plan zonal para la mejilla que permita su explotación por los pósitos locales. La razón de tal decisión es que peligra la producción de mejillón de los próximos dos años si no se permite a los del sur realizar su trabajo. Si esto ocurriese, las 4.000 bateas de Arousa accederían también a las indemnizaciones del Fidac, disminuyendo sensiblemente los fondos que de otro modo irán a parar a los marineros, explicaba José Antonio Lago, patrón mayor de Muros. La otra opción actual es que los mariscadores de Fisterra renuncien a sus ayudas para recoger mejilla, solución que no ofrece suficientes garantías una vez finalizada la campaña.Las cofradías aceptan mantener la situación con controles que garanticen que en los sacos de mejilla no se cuela ni un percebe, pero pedirán que en 2004 se cambie el decreto que regula el sector. Aunque la solución es un paso provisional, José Domínguez, patrón mayor de Corcubión, reconoce los logros: «Este ano -dijo- fixemos unha gran cousa, rompendo a tradición de darlle sempre a razón á consellería».