20 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.
EL FRÍO CORTA los huesos. El viento da en los morros con fuerza y el mar pega duro. Los caminos están embarrados. Las ruedas de los coches se hunden hasta los ejes. Así está y así queda la Costa da Morte. Y ahí están, los voluntarios y los militares, haciendo frente a la marea de porquería que entra por poniente. Y no vuelven la cara de risa ni pierden la alegría, solos en su solidaridad. Ellos sí son un ejemplo.