Marea negra de carbón en Arou

Gabriel Rivera? CARBALLO?

CARBALLO

El petróleo del Prestige ha teñido de negro los mares de la Costa da Morte, pero no es un color que le resulte extraño a estos litorales. En ellos, han embarranco numerosos carboneros que dieron con su carga en el agua y que trasnformaron los habituales tonos azulados y verdes en una completa falta de color. Uno de los más sonados fue el del buque español Castillo de Monteagudo en el año 1951. Su varamiento se produjo en las cercanías de la playa do Curro en la localidad camariñana de Arou, según recoge en sus investigaciones el profesor José Baña Heinz.? ? Pillaje? En esta pequeña aldea marinera todavía está presente el recuerdo de este accidente porque desencadenó un autentico pillaje de carbón en la localidad. El navío vertió parte de su carga al mar y los vecinos, eran otros tiempos en los que había necesidad y penurias económicas, se afanaron rápidamente en recogerlo del mar para utilizarlo en las casas, tanto para las lareiras como para hacer el pote de la comida. Muchas pesetas se ahorraron gracias a este sistema para conseguir con que calentarse.? «Lembro que o carbón viña para praia e a xente corría a collelo. Despois veu a Guardia Civil para vixilar e evitar que a xente o levara para arriba porque o carbón era do bo», asegura José Tedín Tajes, un vecino de la localidad, que roza los setenta años y luce una gorra roja sobre la cabeza. Escarba en la memoria para revivir el hecho: «O accidente foi unha noite cerrada de neblina. O barco vía as luces e foise metendo cara a terra ata que embarrancou. Din que xa viña cunha vía de auga».?El barco, según se cuenta, permaneció varios días en las cercanías de la playa hasta que llegaron unos remolcadores y lo transportaron hasta la ría de Camariñas, donde el carbonero fue arreglado y vuelto a poner en funcionamiento. ?El color negro, aunque nada parecido al que todavía se puede observar hoy en puertos como el de Caión, inundó el agua durante varios días. Otras de las persona que recuerda los hechos es Trinidad Bermúdez. Tiene 95 años y está un poco sorda. A través de los gritos de su hija, que actúa como improvisada intérprete, va sacando a la luz nuevos datos de aquellos días. «Estaba cargadiño de carbón e madeira, pero esta desembarcouna antes de varar na praia. Cando embarrancaba un barco, Arou era unha revolución. A xente comenzaba a moverse, a ir de alo para alí para saber qué pasara», comenta Trinidad Bermúdez con cierta nostalgia.?En lo sucedido aquel día de 1951 y en los sucesivos coincide con José Tendín: «A xente fixo unha recolleita de carbón que despois usaba para o lume», dice Trinidad Bermúdez con su memoria perfectamente conservada detrás de las enormes gafas que cubren parte de su rostro.?? ? En Arou, los desastres marítimos eran más o menos habituales. Sus vecinos a principios de siglo se fueron haciendo a la idea de que cada poco tiempo ocurría un accidente en las cercanías de sus costas. El caso del Castillo Monteagudo es paradigmático. Sólo un año antes el carbonero griego Maria Laar había encallado en la piedra da Sal, muy próxima a la playa do Curro. Entonces, tampoco se habían tomado medidas de precaución para evitar estos desenlaces, pero los sistemas de navegación de los buques eran menos sofisticados.