A Pocas veces el salón de plenos del Concello de Laxe estuvo tan lleno como el lunes. La semana pasada las aguas habían bajado revueltas en el seno del PSOE, que gobierna con seis concejales frente a cinco del Partido Popular. Dos ediles habían cesado en sus funciones en la comisión de gobierno por decisión del propio regidor. En el ambiente flotaba la posibilidad de que pudieran romper la disciplina de voto y beneficiar al PP. José Manuel Ramos, el único de los dos presente, había anunciado que iba a mantenerse fiel al PSOE. Cumplió su palabra. Ésta y el voto de calidad del alcalde permitió que se aprobará la urgencia de la sesión y el expediente de modificación de crédito. Las diferencias en el partido socialista parece que se quedan de puertas adentro.