La violencia parece caminar en ocasiones de la mano del fútbol. Famosos son ya los casos de las agresiones en el derbi sevillano y el mecherazo recibido por el portero Cañizares en Riazor. En el fútbol modesto también suceden estos episodios que consiguen separar un poco más el balompié del espíritu deportivo. El partido de Regional Preferente entre el Ordes y el Paiosaco acabó el domingo como la batalla de San Quintín. Los jugadores de ambos bandos se enzarzaron en una tangana en la que hubo cruce de golpes y insultos. Todo empezó en el minuto 84 cuando el marcador ya señalaba el 1-2 que sería definitivo. El local Fernando y el jugador del Paiosaco Cano se enzarzaron en una pelea después de una falta. Acto seguido, muchos de los jugadores de los dos equipos continuaron la zurra. El árbitro optó por una solución salomónica: expulsó a los dos futbolístas implicados en el enfrentamiento inicial. Tras el partido, el entrenador de los bergantiñáns, Javier Bardanca, quiso quitar hierro al incidente: «Se montó un pequeño lío. No tiene mayor importancia, son cosas que pasan en el fútbol». En el aspecto meramente deportivo, la victoria es sumamente importante para los blanquiverdes, que dejan los puestos bajos de la tabla para instalarse en una cómoda novena plaza. «Nosotros estábamos tranquilos porque sólo nos faltaba meter las ocasiones. Ahora, comenzamos a subir puestos», dijo Javier Bardanca. Laracha La Regional Preferente sigue comandada por el Laracha, que obtuvo una apurada victoria frente al Boiro. Los jugadores de José Antonio Cambón lograron el gol de la victoria cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario. Los rojiverdes dominaron el encuentro, pero el Boiro creó muchas ocasiones de peligro en la contra.