Quizás en tiempos de hoy uno de los proyectos más trascendentales para un mejor desarrollo de la villa, en el que la corporación actual ha empeñado más interés, sea el del edificio de servicios múltiples a instalar en los terrenos de las escuelas de la Camposa. Cuando se inaugure en la Barca del 2003 tendrá, creo que novedosamente, de un párking en su sótano, un mercado en la planta baja y un auditorio dotado de los medios adecuados para nuestras necesidades con una superficie de 400 metros cuadrados. Estará completado el edificio por una biblioteca de una superficie de 200 metros cuadrados. Una gran obra, de las que engrandecen la villa y hacen mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Porque cuando hablo del engrandecimiento muxián a lo que menos me refiero es al crecimiento de la villa. Pienso más en el enriquecimiento cultural, en el mayor disfrute y comodidad del muxián con todo lo que ello supone. No es sólo un engrandecimiento material, por plástico que sea, sino el impalpable, el que en el terreno espiritual no puede medirse con números y capacidades. Nuevas obras Así, un obradoiro de empleo cuyas obras se iniciarán al término de la Barca 2002 en el edificio contiguo a la Casa de Cultura (casa del doctor Romero, de la tía Aquilina a morir aquel y, por herencia, de los Rey). Una vez rehabilitado el edificio se dedicará a fines sociales y culturales, engrandeciendo, de paso, el patrimonio municipal. Por fin se va a abordar la terminación más adecuada del paseo al santuario de la Barca, donde la Virgen ejerce de capitana de la Costa da Morte, mejorando el acceso y engrandeciendo su entorno. Su mejor culminación será convertir la antigua casa rectoral en el albergue de peregrinos de la etapa final del jubileo. Será un atractivo poderoso, único en sus características, que, sin duda, la autoridad eclesiástica acogerá como proyecto propio. Porque la Iglesia también quiere un engrandecimiento de la villa, que mantiene desde tiempos inmemoriales el culto a la Virxe da Barca.