Alarma entre los comerciantes de Baio por una nueva oleada de robos

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En la madrugada del lunes los delincuentes rompieron dos lunas y sustrajeron mercancías Algunos vecinos se plantean organizar de nuevo las patrullas de vigilancia nocturna

02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Baio está, de nuevo, en el punto de mira de los malhechores, ya que durante este mismo año se han prodigado los robos en diversos establecimientos. En la madrugada de ayer lunes, sobre las 5.30 horas, dos individuos aparcaron su Ford Escort Blanco con una pegatina lateral de la Xunta (para despistar) frente a Remi Hogar, en la calle Vidal Ríos (carretera de Laxe). Con un objeto contundente, probablemente una pata de cabra, rompieron la luna del comercio y se apropiaron de lo que pudieron, pero buscando calidad: un buen juego de alfombras y cuatro edredones. Los dueños, y algunos vecinos, salieron a la ventana y chillaron. Incluso les tiraron una caja. Pero fue cosa de un minuto. Volvieron al coche y huyeron. O eso era lo que parecía. Porque en su marcha aún tuvieron tiempo, quizás otro minuto, para detenerse en la calle Obispo Romero Lema (C-552), frente a al establecimiento Idea de Baio. De nuevo usaron el mismo procedimiento: cristal roto, rapidez de movimientos y acopio de buen material. En este caso, dos televisores, dos aspiradoras y un reproductor de DVD. Los vecinos vieron que el auto llevaba una rueda pinchada, pero se largó igual. Y, que se sepa, no efectuó más paradas. Eso sí, un trozo de caucho del neumático apareció en O Allo. El propietario del comercio, Javier Díaz, no había estimado ayer por la mañana el total de daños. La dueña de la mueblería, Mercedes Reymúndez, valoraba los suyos en conjunto (incluidos destrozos) entre 1.500 y 1.800 euros. Estas nuevas acciones delictivas vienen a colmar la paciencia de algunos comerciantes de Baio. En los últimos meses ha habido empresarios, sobre todo los del sector del textil, que han sufrido por dos veces el acoso de los ladrones. Por ello, no faltaban ayer voces favorables a celebrar una reunión entre todos propietarios de pequeñas empresas para buscar una solución. Y no se descarta, según fuentes del sector, la organización, como tiempo atrás, de patrullas nocturnas de vecinos para vigilar las tiendas. De llevarse a la práctica esta idea, también contactarían con los empresarios del cercano polígono de O Allo.