22 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.
Hace varios años, dos menores de edad residentes en el Concello de Laxe recibieron una buena lección después de protagonizar actos vandálicos en el paseo marítimo. Los jóvenes tuvieron la posibilidad de escoger entre una sanción o realizar trabajos sociales para compensar los destrozos que ocasionaron. Los dos eligieron sin dudarlo las tareas de limpieza en el municipio. En Carballo, recientemente, un grupo de jóvenes que causaron destrozos en la plaza de la Cruz Vermella también accedieron a reparar el daño que habían hecho. Pero esta fórmula, iniciada hace años por Camariñas y otras localidades, no acaba de cuajar. Primero, porque apenas se propone y, segundo, por la dificultad de que el vándalo acepte.