La visita del Nacional de Montevideo a Malpica fue la primera del club a tierras de Bergantiños Los jugadores emocionaron y recordaron su segunda patria a los malpicáns
09 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Por Uruguay corre sangre gallega, sobre todo la de más de quinientos malpicáns que viven en el país sudamericano. Estos no son buenos tiempos para América Latina y son muchos los que recorren a la inversa el camino que miles de españoles trazaron años atrás. Una expedición de 30 uruguayos tomó ayer el pueblo pesquero. No venían para quedarse, pero sí para emocionar a algunos de sus más fervientes seguidores. Era la plantilla de fútbol del Nacional de Montevideo, que está disputando el Teresa Herrera en A Coruña. Walter Calvo tiene su hogar en Malpica desde hace quince años; sin embargo, sigue siendo socio del club decano de su país natal, Uruguay. Antes de la llegada de sus compatriotas no disimulaba su nerviosismo. «El Nacional es el club más grande de Uruguay», afirma rotundo cuando se le nombra al Peñarol. Lo siente de verdad. Su hijo Adrián, de once años, y su hermano Daniel también son socios. El empeño familiar, con la ayuda del Ayuntamiento, hizo que se viviese una auténtica jornada festiva en la localidad. Fotos, autógrafos, discursos, figuras de Buño como regalo, manjares, aplausos y vivas a su país de origen no parecían abrumar a los astros del balón. Están acostumbrados. Incluso se reían con los niños vestidos de blanquiazul que recordaban la goleada del día anterior. Daniel Carreño es uno de los directivos de la expedición y bromea con sus compatriotas mientras el jugador Richard Morales, desinhibido, saca a bailar a una de las jóvenes componentes de los grupos folclórico que recibieron al equipo. «Ahora no tenemos a ningún futbolista de padres gallegos, pero es igual, porque en el fondo todos somos de esta tierra», afirma Carreño. José Añón, de A Laracha, presidió el club en los años cincuenta. Para Daniel y Gonzalo, dos de los más jóvenes del conjunto, es la primera visita a España. Por delante quedan torneos en Sevilla y Valencia, pero están encantados en esta esquina. Malpica recobró la calma a media tarde. El conductor Eduardo Pombo devolvió al trabajo al Nacional. El entrenamiento era obligatorio porque hoy en Riazor disputan el tercer puesto del torneo herculino. Quizá el próximo amistoso pueda ser con el Malpica. El campo les gustó mucho.