Alfonso Caparrós lleva un año y medio a cargo de la dirección de la Unidad Asistencial y por sus manos de médico han pasado ya muchos pacientes. _¿Cuáles son los principales problemas que tratan? _La mayor parte de la gente que acude al centro son consumidores de heroína. Pero en el centro también tratamos los problemas familiares derivados de las drogas e incluso atendemos a chavales que vienen porque tienen una multa por consumo de hachís y no saban qué hacer. Un consumidor de cocaína, por ejemplo, nunca vendría al centro a reconocer su adicción por miedo a que le vieran. -¿Por qué cree que se ha elevado tanto el consumo? _El tema de las drogas cada vez se conoce más y hay mucha gente a la que le llama la atención. Pero aunque algunos consumen por probar nuevas sensaciones o por ocio, hay muchos otros que lo hacen porque tienen un problema. Es la teoría de la automedicación: se sienten mal y buscan el sentirse mejor. -¿Cuales son los objetivos del centro? _La UAD abarca toda la Costa da Morte y es una zona muy amplia. Antes sólo se dispensaba metadona aquí y ahora hemos conseguido que también se haga en Cee, Muxía y Vimianzo. Pero lo que queremos es que todos los centros médicos de la comarca hagan lo mismo para facilitarle las cosas a los pacientes. Si una persona gasta más esfuerzo y dinero en ir a por metadona que en comprar una dosis, está muy claro que puede volver a recaer. -¿Quedan muchas barreras por superar? _La mayor barrera es la de nuestros compañeros sanitarios, que tienen miedo. Antes se tenía la idea de que el toxicomano llegaba al centro con la navaja a robar medicamentos y no se veía al paciente como un enfermo que está a tratamiento, sino como el malo de la película. Poco a poco se va superando.