Esto de que el verano llegue más revuelto que las aguas de los ríos y que llueva más miles que en abril está provocando que los turistas se retraigan a la hora de acudir a la Costa da Morte. ¿Y esto es bueno o malo? Como buen gallego, habría que decir que depende. Los de los establecimientos hoteleros están que trinan porque parece que van criar en los próximos dos meses más musarañas que alforjas repletas de divisas. Pero, luego están los descreídos que viven en los pueblos de costas. Esos que no le gusta que los llegados desde la Meseta les miren por encima del hombro y que se enfrentan a ellos a base de sorna e ironía. Ellos disfrutan como enanos pensando que sus visitantes se están gastando los cuartos para ver tanta playa como si se quedaran en Castilla. El tiempo tiene sus dejes y sea bueno o malo a unos les hace poner cara mustía y a otros, de sonrisa sublime.