Corcubión se pone las botas

La Voz

CARBALLO

La fiesta de San Pedro de Redonda congregó a cerca de dos mil personas

29 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Corcubión se quedó ayer medio desierto a causa de un virus: el virus de la fiesta. La culpa la tuvo San Pedro de Redonda y su ya célebre romería. Hasta seis bares se colocaron en el campo de celebración para apagar la sed de tantos clientes con ganas de juerga. Misa mañanera La cosa empezó a las doce del mediodía con una muy cristiana misa, pero pronto los feligreses se lanzaron al campo a preparar brasas para churrasco y sardinas y a darle uso al sacacorchos paganizando la celebración. Para cuando la charanga se fue de ruta por la zona de merendas, el tema ya estaba animado. La culpa la tuvo la inevitable sesión vermú y la música que obligaba a moverse. Y moverse significa sed y hambre y ya se sabe lo que pasa en estos casos. La música corrió a cargo, en un primer momento, del grupo de gaitas Ameixenda, que recorrió el pueblo por la mañana. Los de O Rumbo le tomaron el relevo. Luego se encargaron las orquestas de darle ritmo a la fiesta: Chicos del Jazz, Euro y Mundo Musical montaron la verbena y Manolo El Pescador su show para los que de noche no estaban muy perjudicados. En la parroquia de Redonda cabían todos. Niños y mayores y familias enteras. Algunos se llevaron hasta tres barbacoas para que no faltara nada en las merendolas. Los reyes de la mesa, las sardinas y el churrasco. La empanada también se dejó ver, y la tortilla: Corcubión olía a tortilla a las diez de la mañana. Tampoco faltó el vino ni el aguardiente para animar a la charanga en su ronda. Entre bailes y copitas dieron las tantas en Redonda. Vuelta Los que pudieron, volvieron en coche, otros lo hicieron a pie porque, al fin y al cabo, no venía mal airearse un poco y total, hasta Corcubión, todo resulta más o menos cuesta abajo. Más empinado y hacia arriba será levantarse esta mañana, aunque los aires de fiesta, sobre todo los que vienen de lejos y de un buen lugar como es Redonda, ayudan a saltar de la cama.