BIORRITMOS

La Voz

CARBALLO

Cierto personaje de infausto recuerdo, allá por los años veinte, hablaba de la unidad de destino en lo universal. Se refería, naturalmente, a su concepción de España, a una España de un tiempo ya superado. Superémoslo otra vez y apliquemos el aserto a la unidad de destino en lo municipal. Yo soy yo y los funcionarios. Cuando venga otro, la comunión será la misma. Como en la Restauración. ¿Cómo es posible, si no, comprender la exacta correlación de trabajadores en huelga con la postura sobre ella de las siglas gobernantes? A la vista está, no hay más que mirar a la derecha (de la página). Otros, más bondados, aplican los criterios del corazón. Sabido es que en un matrimonio, con el paso de los años, el uno llega a imitar gestos, andares y modos del otro. Hasta los latidos se acoplan al acostarse. ¿Es posible que los biorritmos de las ideas se acoplen bajo los caparazones del consistorio?