El Colegio de Arquitectos critica la destrucción y el abandono de las construcciones industriales de la comarca A muchas chimeneas industriales les pasa lo que a los árboles, que nacen, viven y los talan. Son pocos los ejemplos de arquitectura industrial que sobreviven al tiempo o a la dinamita. Como el caso de la Cros, en O Burgo, que cayó a manos de una excavadora como si fuese una vulgar chabola. A otras, en cambio, las curan. A la del edificio La Fábrica, en Perillo, el Concello de Oleiros la metió en la sala de operaciones como a un torero herido. La restauró y ahora asoma bella y elegante. Otras se caen de viejas. Desde la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos se pide un mayor respeto a estas construcciones. Exigen cuidado y mimo.
18 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.No son muchas las chimeneas industriales que existen en la comarca. A las pocas que hay les ocurre lo que al Licenciado Vidriera, o peor aún, porque a éstas no sólo les tiran piedras, sino dinamita. Como a la de la Cros, derribada el pasado sábado tras doce horas ininterrumpidas de estallidos y golpes de excavadora. La muerte de esta chimenea, la más antigua construcción de O Burgo junto al puente romano, dejó un vacío doloroso para algunos vecinos de la zona y para el Colegio de Arquitectos de Galicia. El presidente de la delegación coruñesa, Alberto Unsaín, se sentía como si le hubiesen amputado un dedo. Decía ayer que la torre de la Cros era un gran ejemplo de arquitectura industrial. «Es una gran pérdida. Deberían haberla restaurado y tener más respeto con lo que fue símbolo de un pasado, de un pueblo, como es el caso», apuntó dolido. Además, criticó la postura del Ayuntamiento de Culleredo, que en 1997 tenía previsto restaurar la chimenea y luego se echó atrás «con la excusa de que todavía contenía sustancias contaminantes». Torres restauradas Hay casos distintos, como el de La Fábrica, en Perillo, o la de Mera. El Concello de Oleiros supo sacarles partido. Estaban que se caían y las pusieron como para ir a una boda. Hoy, parecen gigantescas esculturas. La del edificio La Fábrica (ahora es un centro cultural) dio servicio a una vieja fábrica de cervezas a la orilla de la ría de O Burgo. La de Mera funcionó durante años como salida de humos de una empresa de cerámica. Otras no fueron mimadas y así les va, se caen de viejas. Como la del antiguo molino de A Calexa. O la de Betanzos, que dio sombra a una fábrica de curtidos de piel que perteneció a la familia Etcheverría y que se levanta ruinosa en el barrio de la Magdalena de la capital brigantina. Los vecinos de la zona dicen que algo malo tendrá dentro porque hace dos años intentaron anidar dos cigüeñas y la abandonaron en dos días. Otro ejemplo de abandono es la que se levanta en la antigua N-550, a la altura de Carral. Y las hay que todavía funcionan, como la de la térmica de Sabón, la Refinería o la de Moyresa, en Cambre.