OTROS TIEMPOS

La Voz

CARBALLO

15 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Esto no es Londres, ni Madrid, ni mucho menos Lorient u Ortigueira. Pero, caramba, ya se le parece más que hace unos años, pongamos que hablo de diez años. Existen franjas enormes de la piel verde de Galicia en la que es imposible ver a una estrella del pop o del folk como no sea en soporte audiovisual. Y aquí, en pocos kilómetros, en menos meses, en largos escenarios naturales y festeiros nos traen la flor y nata del choubisnes de la música moderna. Y tan contentos. Nos cantan, nos tocan, luego existimos. Lo que ocurre es que tiene efectos secundarios. Uno, que cada vez se escuchan menos pasodobles y menos juanespardos en las fiestas de postín; otro, que a ver si, como Hacienda, las fiestas son tan de todos que acabamos contribuyendo más de la cuenta a las arcas locales.