«Tengo mucha fe en este siglo»

La Voz

CARBALLO

Gloria de los Ángeles Pardines Rojo, directora de la Coral de Bergantiños Siempre tuvo muy claro que la música iba a jugar un papel importante en su vida. Aunque el destino no le permitió cumplir su sueño de ser cantante de ópera, le tenía reservada una alternativa con la que cada vez se siente más realizada. Gloria de los Ángeles Pardines Rojo lleva la batuta de la Coral de Bergantiños, su gran proyecto musical, pero al mismo tiempo imparte clases en el Conservatorio Municipal de Carballo y ejerce como ama de casa, «aunque muy poco». En su horizonte inmediato está el mar de Malpica, y un poco más allá atisba la oportunidad de que la humanidad corrija sus errores pasados: «Tengo mucha fe en este siglo», afirma.

04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando Gloria de los Ángeles Pardines Rojo partió de Malpica hacia el internado en el que estuvo siete años ya tenía muy claro lo que quería ser de mayor, «pero ahí ya pude realizarme musicalmente. Estaba en el coro del colegio, en la tuna, en una orquesta que teníamos con instrumentos de percusión... Recuerdo que en un festival que hacíamos en fin de curso actué como siete veces, y la presentadora tenía que largar mucho rollo para que me diera tiempo a cambiarme». - ¿Cómo reaccionaron sus padres cuando les dijo que quería estudiar música, porque imagino que no era muy frecuente? -Yo de pequeña era muy artista: bailaba, pintaba... Mi padre decía, «mi hija debe ser hija de un titiritero». Pero cuando decidí hacer música de forma profesional me costó convencerlos, porque era una época en la que la vida de artista era casi tabú, tenían un concepto de ese mundo muy distinto al de ahora. Me costó trabajo, pero lo comprendieron. Yo siempre supe que mi mundo iba a estar en relación con la música. - ¿Pero por algo especial? -No sé, es algo innato. La música siempre influyó en mí, desde pequeña. Ya cantaba de niña y después, cuando estudiaba, siempre sentí algo especial hacia la música, y además influyó y me ayudó muchísimo - Empezó sus estudios en Santiago, después en A Coruña y más tarde en Madrid. ¿Cuántos años de preparación? -¡Uf! Muchos. Por ejemplo, puedes hacer una carrera de canto en ocho años, pero yo creo que te enriqueces mucho más si en lugar de ocho años es más tiempo, adquieres más conocimientos. Y a mí lo que me interesaba era adquirir más conocimientos. - ¿En algún momento tuvo dudas sobre su vocación? -No. Siempre lo tuve muy claro. Claro que después hay cosas que cambian. Yo jamás en la vida pensé que iba a acabar dirigiendo una coral, jamás. Mis pretensiones eran otras, pero hoy en día estoy encantada de dirigirla. Aunque nunca mi intención fue quedarme en la Coral, sino cubrir una suplencia de unos meses y luego irme a mi casa. Pero ejerce una atracción especial, y cada vez más, y cada vez más... Y hoy en día no estoy arrepentida, todo lo contrario, estoy muy contenta. - ¿Entonces ya no piensa en dejarlo? -En principio no. Y además tengo que decir que aprendes mucho. Yo creo que toda persona a lo largo de su vida va aprendiendo, porque, además, cuando dejas de aprender es malo. - ¿Qué pasó con la ópera, que era su sueño? -Pues lo tuve que dejar. Tuve que venirme, porque mi padre estaba muy mal y mi madre tenía que operarse. Al fallecer mi padre me dije: ahora no puedo dedicarme a ir por ahí. Porque soy hija única, y creo que tengo que quedarme con mi madre. Además, por aquella época conocí al que hoy es mi marido, y ya me quedé. Y coincidió la entrada para dar clases en el Conservatorio con mi entrada en la Coral, y eso llenó mi vida de una manera que desde entonces me quedé prendada de todo esto. Me llena mucho. En mi vida personal y en mi vida profesional adquirí mucho conocimiento. Creo que una persona adquiere conocimiento desde el momento en el que ejerce la profesión que decidió hacer. Ahí fue cuando yo aprendí, cuando tuve que buscar la manera de ayudar a cada persona a partir de lo que sabía, y sigo aprendiendo. - ¿Esa evolución se ha dado también a nivel personal? -Cuando eres una niña hay cosas que ves como muy lejanas, y además muy grandiosas e inalcanzables. Pero después algunas cosas cambian, otras ves que puedes realizarlas, aunque no son tan grandiosas como te parecía, y otras son más grandiosas de lo que piensas.Yo creo que tomas conciencia de que tienes que realizar un papel y ser consecuente con tus ideas. Y además evolucionas, y muchísimo. Pero lo bueno es evolucionar en positivo, porque siempre puedes evolucionar en un sentido o en otro, aunque si te corriges... - ¿Y qué espera que se pueda corregir en el nuevo siglo? -Yo tengo mucha fe en este siglo, porque va a ser el siglo de la mujer, el siglo del triunfo de las cosas que tienen la verdad a su favor. Yo creo que sí. ¿Por qué pienso eso? Porque se han visto tantas cosas negativas en los anteriores que creo que es el momento de poder corregir los errores que cometimos hasta ahora.