El nacimiento del mercado propició la apertura de panaderías, que elaboran el producto de forma artesanal Sería difícil entender la gastronomía de Mazaricos sin un elemento tan característico como es su pan, que nada tiene que envidiar al de otras zonas como famosas por este producto como Cea o Carballo. El nacimiento de la feria de A Picota fue también el de varias panaderías, que lo hacen artesanalmente.
12 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El pan de Mazaricos, totalmente artesanal, tiene dos características fundamentales que lo diferencian: la utilización de trigo del país en lugar de harinas de zonas de Castilla, más blanca y de menor calidad, y la cocción en horno de leña. El nacimiento de la feria de A Picota propició también la puesta en marcha de varias panaderías. La primera de ellas que se abrió de forma estable fue la del Cuco, seguida de la de Agapito y Tito y, más recientemente, la de Arturo. Desde sus comienzos, el mercado contaba ya con la presencia de panaderos de Carballo, zona emblemática en la elaboración del pan. Estos comerciantes traían, además de este producto, otros relacionados con su actividad como rosquillas o bizcochos. Al tiempo cargaban sus alforjas con habas y trigo de tierras mazaricanas, que usaban después como materia prima para hacer pan. Antiguamente, el pan era considerado casi un elemento de lujo que se consumía sólo en fiestas, tabernas o bien, curiosamente, por personas enfermas; aquellas con problemas digestivos que no podían soportar la mala digestibilidad del de maíz, que era lo que se consumía habitualmente. La cocción se había, a lo sumo, dos o tres veces por semana.