«Algo sempre picas»

La Voz

CARBALLO

CASAL

El hipermercado es el rey del centro comercial El hipermercado es el rey indiscutible del Centro Comercial Bergantiños, incluso para quienes acuden con intención de curiosear: «Vimos máis por ver, pero algo sempre picas». Efectivamente, el carro que «conducía» el carballés que pronunció esta frase iba casi lleno. Los clientes están encantados. Los comerciantes de fuera, menos.

04 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Empieza la visita. El director del hipermercado Haley, Luis Gendra, desempeña a la perfección el papel de guía. Se conoce los 2.495 metros cuadrados a la perfección, y recita prácticamente de memoria, sin mirar, lo que hay en unas y en otras secciones, en unas y en otras estanterías: discos, menaje del hogar, muebles, electrodomésticos, ropa, calzado... en cinco palabras, hay de todo un poco. Recorrido El «paseo» resulta un tanto complicado debido a la invasión de carritos, de los tradicionales que están a disposición del cliente ya en los aparcamientos por 50 céntimos, hasta otros mucho más modernos, pensados para las mamás y los papás que acuden con sus hijos pequeños, con un atractivo cochecito incorporado al que ningún chaval ¿demostrado¿ puede resistirse. Es hora punta. Tal vez por eso en la zona de productos perecederos no hay por dónde andar. Desde el puesto de pan hasta la pescadería, con un gigantesco pez luna como protagonista, Luis Gendra destaca la frescura de todos los productos, que llegan a diario al centro a partir de las tres de la mañana. «El último ¿explica¿ es el pescado, que llega a las nueve, porque viene directamente de los puertos. Cuatro o cinco horas después de ser descargado ya lo tenemos aquí». Pero donde más alboroto hay es frente a las pizzas que se elaboran en el propio hipermercado. La razón es que hay oferta 2x1. Pero no sólo de buenos precios vive el consumidor. Como en una feria de antaño, ayer en el Centro Comercial Bergantiños se encontraron vecinos y amigos que, al menos en algunos casos, parecía que no se veían desde hace tiempo. Pronto se formaron los corrillos y surgieron los comentarios sobre «o bonito» que está todo y las comparaciones sobre los precios en éste y en otros establecimientos. El caso es que los carros llegaban llenos a las 18 cajas, entre ellas dos «rápidas», para los días de más apuro, y una con ancho especial para personas en sillas de ruedas. La galería Después del instructivo y multitudinario recorrido por el «híper», Beatriz Ares, promotora del proyecto, releva a Luis Gendra para explicar el contenido de la galería comercial. Todavía hay algunos establecimientos cerrados, fundamentalmente porque no han tenido tiempo de terminar las obras, pero la semana pasada se firmó el último contrato y ahora ya no queda ni un metro cuadrado libre. Como muy tarde, dentro de quince días se espera dar por terminada ya la fase de puesta en marcha, salvo por lo que respecta a los cines. La actividad desciende, al menos en cuanto a ventas. Los comerciantes, que todavía están recibiendo mercancía en muchos casos, reciben visitas, pero casi siempre para mirar, probar o preguntar. Saben que la estrella del día es el hipermercado, y que a ellos les tocará esperar hasta que pase el boom inicial. Probablemente el sábado sea un buen día, apunta alguno. Los clientes se muestran encantados, porque todas las tiendas «están feitas con moito gusto». La decoración se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, y el servicio de limpieza recorre permanentemente los amplios pasillos para retirar cualquier colilla que no ha ido a parar al cenicero correspondiente. Algunos visitantes, no obstante, piensan que los empresarios de toda la vida se resentirán: «Para os consumidores esto é moi práctico; para os comerciantes, unha ruína», apunta un vecino de Carballo.