Cuando la sangre llega al río

G. V. CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Con el paso de los años, los altercados que se sucedían en los derbis de antaño se han quedado en meras anécdotas esporádicas El pasar del tiempo ha traído la mesura a las aficiones. Las batallas campales se han convertido en cuentos que cuenta el abuelo, de cuando se liaron a golpes por aquel penalti inexistente o por el descuento excesivo de un colegiado. Pero el derbi sigue llevando la adrenalina en su ADN; y un buen puñado de gente. Continúa como el partido que todos los jugadores quieren disputar y el gol del triunfo que los delanteros ansían marcar. La cosa se ha calmado, pero algunas veces se hincha la vena guerrera de los contendientes y las amenazas verbales se convierten en auténticas realidades. Es entonces cuando la sangre llega al río.

07 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Carnota y Lira rememoraron imágenes que se repitieron con frecuencia en otro tiempo y que parecían estar en el olvido. Mientras Cambeiro culpaba a Cajide por los insultos y provocaciones hacia sus jugadores, el presidente del Carnota afirmaba que era el técnico del Lira el que había calentado el partido durante la semana. Después de algún que otro puñetazo, muchos insultos y empujones, la situación se trasladó al túnel de vestuarios e incluso en las inmediaciones de Lombáns hubo disputas verbales entre las aficiones». Es el parte de guerra de un Carnota-Lira del que sólo han transcurrido tres años. Las últimas temporadas han dejado duelos fratricidas entre ambos conjuntos, en los que el Lira ha salido mejor parado. Especialmente en las eliminatorias de copa de la última década. El Lira eliminó a su rival en tres ocasiones de continuar el camino copero. En la semifinal del año 95, el Lira (que ganaría la final) se impuso en los penaltis. Alfredo Cambeiro, que militó en ambos bandos, recuerda cómo al final del partido se quemó «unha camiseta do Carnota pendurada do longueiro».