DESCANSOS Y NERVIOS

La Voz

CARBALLO

GABRIEL RIVERA PASABA POR AQUÍ

21 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Cada domingo doy con mis huesos en Santiago para comer con mis padres. Esto supone un viaje de 45 kilómetros entre la capital y Carballo. Edificante ruta que se convierte en un claro ejemplo de las malas comunicaciones de la Costa da Morte. Entre las dos ciudades hay nueve limitaciones de velocidad por poblado. Son en Ardaña, Rus, Entrecruces, Anxeriz pueblo, la recta de Anxeriz, Rial, Bembibre, Portomouro y Ameixenda. Conclusión hay que ponerse a cincuenta kilómetros por hora una vez cada cinco kilómetros. Como para ir con prisa. Cumpliendo las normas no se baja de una hora. Toda una terapia de autocontrol para los que tenemos la sangre caliente y no hacemos de la paciencia una de nuestras virtudes. La cuestión es que siempre me propongo tomárme el trayecto con chilindrona pachorra mejicana, pero llego a casa con ganas de llevar el complejo de Edipo hasta su trágico final (metafóricamente, que no está el horno parricida para bollos). No quiero pensar en los transportistas que tienen que realizar a diario este camino para trabajar. Luego pediran que las empresas florezcan como churros.