EL OCIO CANSA DE VERDAD

La Voz

CARBALLO

SANTIAGO GARRIDO PASABA POR AQUÍ

06 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegamos a la Festa da Carballeira a la hora en que los niños buenos se van a la cama y nos encontramos con una pareja de novios recién casados con sus trajes y todo. A ver si es que nos han echado algo en el zumo de naranja que acabámos de tomar. Pero no. Es real. ¿Estarían de luna de miel? ¿Se habrían conocido en el recinto y desearían empezarla con un conxuriño de queimada? Les faltaba la marcha. La real. Pero hubo de la otra. No volvimos a saber de ellos en toda la noche. Ojalá encuentren la felicidad. Esa noche pasó rápida como la vida a partir de los 27. Llegó la mañana siguiente. La almohada sabía a chorizo criollo y a viño de Ribeiro. Hay comidas en la Carballeira que dejan huella. Hablando de comidas, pitando hacia Fisterra. Tráfico intenso. En la radio nunca hablan del tráfico de la C-552. Bueno, pues aquí un servidor sí lo hace. Demasiada gente, mucho olor a longueirón. A ver qué pasa en Baíñas. Llegamos a Baíñas. Pasa poca gente. Unos amigos nos presentan a unos amigos. Ya puestos, comemos todos. Acabamos. Vueltecilla por la Festa da Troita. Buen ambiente, como siempre en las carballeira. Bueno. Nos queda aún por ahí Ézaro. Siempre nos quedará Ézaro. Resulta que llueve un poquito, que el Monte Pindo está cubierto de niebla y hay una nube solitaria en la ensenada. Por si acaso, pido un deseo. (No sirve, no se cumplió. Vaya). El mar está como el matrimonio cuando va bien: de vicio. Un niño vestido de primera comución nos sonríe. ¿Serán señales? Bueno. Nos queda la Festa do Poldro. Hay una poldra que dicen que se la va a comer al que le toque. Otros ya están muertos, asados y descuartizados. Que cosas. Todo muy bonito. Nos vamos a casa. QuË cansado es el ocio.