¿Cómo se llama esta ciudad?

ALBERTO MAHÍA A CORUÑA

CARBALLO

J.M. CASAL / CÉSAR TOIMIL / ÓSCAR VÁZQUEZ / CAPOTILLO / SONIA PACIOS

Un recorrido por los callejeros gallegos deja en entredicho el topónimo oficial de A Coruña La (artículo, femenino y singular). A (lo mismo). La diferencia: a oídos de los miembros de la Mesa pola Normalización Ligüística, la primera, chirría. Y el callejero les tiene que chirriar como una vieja bisagra. Y es que quedan muchas ciudades gallegas en las que todavía conservan en las placas de las «rúas» el artículo en castellano por delante de Coruña. Pero el «borrón» se va a acabar. Los alcaldes prometen pasar la escoba por la «ele» como Atila su caballo por un verde prado. Un ejemplo: Ferrol. Su regidor nacionalista tiene en una de esas calles, diseñadas a escuadra y cartabón, una placa que le duele como un dolor de muelas.

08 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La Calle de La Coruña, en Ferrol, atraviesa la Rúa Dolores. Y no es metáfora. También atraviesa el alma de su alcalde. Y esto sí es metáfora. Xaime Bello lo lleva como una pesada cadena. Promete ponerlo todo en su sitio. Pronto pasará la escoba por la «ele» y la rúa se llamará como la mesa pola Normalización Lingüística manda y ordena: rúa de A Coruña. No sólo esta placa cambiará. Desde que el asunto de la toponimia entró en liza, se habló de repasar todo el callejero. En otras localidades, ni A, ni La. Pasan olímpicamente del artículo. Calle Coruña, sin más gaitas. Claro que ésa no es la mejor forma, sobre todo porque su utilización es incorrecta. El topónimo oficial es A Coruña, artículo y nombre propio, inseparables. Olvidarse de la «A» es una afrenta lingüística, tan grave como la otra. Hay ejemplos: Laracha, Baio y Vigo. Modelo reintegracionista Y es precisamente en esta última ciudad, a la salida, precisamente en la plaza de España, donde un cartel indicativo instalado sobre la carretera indica la dirección que hay que tomar para viajar a A Cruña. Esta versión reintegracionista, que no se olvida del artículo en gallego, también atenta contra lo que defiende la Mesa pola Normalización Lingüística. Vigo, como Ferrol, también tiene alcalde nacionalista. En Vigo, como en Ferrol, quieren adecuar las placas de sus calles a la toponimia oficial. Ya tienen por donde empezar. Si en la ciudad olívica de lo que se trata es de añadir el artículo en gallego o de cambiar el nombre propio, en O Barco tienen el mismo problema que en Ferrol. También en esta localidad la «ele» es como una muela picada que hay que quitar. Un pleno municipal tratará el asunto. Por lo que se ve, los callejeros gallegos incumplen, sea por lo que sea, lo que mandan las normas. Y es que el topónimo, un asunto en el que no se conocen medias tintas, donde los «acoruñeses» y «lacoruñeses» levantan barricadas, tiene en las calles otras trincheras desde las que luchar.