La voluntad viaja en tándem

GABRIEL RIVERA CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Nueve discapacitados visuales participaron en una ruta cicloturística entre Laxe y Cabana de Bergantiños Los rayos del sol que lucían sobre la playa de Laxe hacían relucir aún más los «maillots» gualdas de los cilistas de la ONCE. No eran los profesionales del equipo español, sino las nueve personas con visión disminuida que participaron en una ruta en tándem entre Laxe y Cabana de Bergantiños organizada por los servicios sociales de ambos ayuntamientos, la primera de este tipo en la Costa da Morte. Guiados por un conductor recorrieron las carreteras demostrando que superar las trabas físicas es muchas veces cuestión de voluntad. Ésta fue la actividad inaugural de una campaña que se llevará a cabo en septiembre en ambos concellos.

26 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los nueve tandems llegaron de A Coruña en un furgón. No estaban tan custodiados como el dinero de los bancos, pero para los invidentes de la ONCE son un tesoro. «Tenemos doce, pero no hemos podido traerlos todos porque hay gente compitiendo con ellos», comentaba en los momentos previos a la prueba Roberto Doval, coordinador deportivo. Antes de que comenzasen a darse las pedaladas, los ciclistas preparaban los últimos detalles en las bicis con los bombines de aire, y la Guardia Civil acotaba con los organizadores el recorrido. La principal preocupación de las fuerzas de seguridad era que la serpiente multicolor fuera unida todo el camino y que no se quedaran deportistas dispersos. Al tiempo, en una esquina de la plaza del Concello, José Luis Suárez, José Ángel Matos, Juan Seone y Javier Martínez bromeaban, como ausentes. Ellos son cuatro de los participantes: «Non é dificil o de ir no tándem, só require concentración», aseguraban. Al otro lado de la acera, en las inmediaciones de la playa, paseaba Lucía Santos, la única mujer que partió en la ruta. «Hago bicicleta por casualidad», dice. Lenguas un poco viperinas relatan que la convencieron para hacer ciclismo en el vestuario. Sus persuasores eran hombres. Trabajo La alegría que se respiraba ayer en Laxe se cimenta en muchas horas de trabajo y parciales desilusiones. «No es fácil encontrar gente que quiera ser guía en bicicleta. Lo conseguimos, sobre todo, a través de los equipos. Vienen todos altruistamente», aseguraba también Roberto Doval. Adolfo Monteagudo es uno de estos conductores, además novato. La ruta por Bergantiños fue la segunda que realizó en tándem con un ciego. «Empecé a venir porque los veía pasar a toda leche por delante de mi casa de A Coruña. Un día fui a preguntar a la ONCE cómo era aquello y me citaron para el sábado siguiente. Así comencé a montar», rememora Monteagudo. La ruta de ayer sirvió a los discapacitados para tender una mano a la vida.